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Concurso y Financiamiento

Correcciones en ‘venture capital’

El fuerte crecimiento de la inversión en venture capital registrada en los últimos años provocó hasta 2021 un importante incremento de las valoraciones de las start-ups, en un contexto de alta liquidez por parte de los fondos y de entrada de nuevos inversores tradicionalmente no posicionados en este segmento. La facilidad para cerrar rondas de financiación a altos precios y en cortos periodos de tiempo, o el propio aumento del tamaño de las rondas, crearon una cierta percepción de burbuja de precios en determinadas transacciones.

El brusco cambio del panorama económico en 2022, derivado del conflicto bélico, la imparable subida de los precios energéticos y la inflación, la interrupción de las cadenas globales de suministro, las significativas alzas de los tipos de interés llevadas a cabo por los bancos centrales y las perspectivas de recesión económica han creado el caldo de cultivo para que se produzca una corrección relevante de las valoraciones de la industria de venture capital.

 Al igual que el índice bursátil tecnológico Nasdaq, que acumula en 2022 caídas en torno al 20%, los precios medios a los que se están cerrando las rondas de inversión también han disminuido. Además se está reduciendo su tamaño medio y se está dilatando el tiempo de cierre de las transacciones, lo que evidencia que los inversores están extremando su cautela en el entorno actual.

La inversión en startups se frena por el riesgo de parón económico

Esta situación obliga a los emprendedores a convencer a los inversores de la viabilidad financiera de sus proyectos, ya no solo según la capacidad futura de crecimiento de los ingresos, que era la variable básica que regía las valoraciones, sino también mediante la argumentación de cómo el negocio podrá obtener márgenes positivos en el futuro.

Por tanto, aunque el foco principal del análisis se seguirá basando en el potencial de escalabilidad y generación de ingresos de las empresas, también se pondrá especial atención en la gestión de los costes e inversiones necesarios para llegar a esos niveles de facturación, y en el uso eficiente del capital, de forma que se prolongue el tiempo en el que la empresa opere sin requerir nuevas inyecciones de financiación.

El escenario de corrección que estamos viviendo puede suponer una oportunidad tanto para los inversores como para los emprendedores. Desde el punto de vista inversor, todavía existe una elevada liquidez disponible, que previsiblemente podrá ser invertida a precios más razonables. Y desde el punto de vista del emprendedor, aunque el cierre de rondas de financiación seguramente será más lento e incierto, la racionalización de la gestión de la tesorería que exige la situación actual puede ayudar a generar modelos de negocio más sostenibles financieramente a medio y largo plazo, que terminen redundando en un valor potencial de desinversión más atractivo.

Pablo Mañueco y Laura Colina son profesores de Afi Escuela de Finanzas.
 

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