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Emprendimiento

El reto es darles sostenibilidad a las iniciativas

Nota:  El reto es darles sostenibilidad a las iniciativas
El crecimiento del emprendimiento y la innovación no frena ante la coyuntura mundial. El estudio Perfil del emprendedor peruano del Bicentenario, identificó el 2021 cuatro perfiles de emprendedores según sus actitudes: el competente (37%), capaz de manejar su negocio y no tan arriesgado en inversión; el empeñoso apasionado (32%), apuesta por su negocio y crecimiento, es más empírico; los cazadores de oportunidades (21%), asumen riesgos y buscan nuevos emprendimientos; y los sobrevivientes (11%), emprendedores cuyos negocios surgieron principalmente por necesidad.

En los últimos tiempos, los emprendedores tradicionales e innovadores han enfrentado constantes desafíos propios de la crisis económica que el mundo entero atraviesa. Sin embargo, las personas u organizaciones que se animen a emprender con viento en contra se toparán con un ecosistema en pleno auge, a nivel público y privado, que les permitirá convertir sus ideas en negocios tangibles. 

De acuerdo con el más reciente estudio mundial de Ipsos, Emprendedores en tiempos de inflación, un 54% de los peruanos ha iniciado su propio negocio y un 34% está considerando seriamente iniciar uno. Por ello, es fundamental seguir trabajando en la difusión de oportunidades para potenciales emprendedores, tomando en cuenta que en el mismo estudio se menciona que las barreras para iniciar un negocio son la falta de fondos, la crisis económica y el escaso conocimiento e interés en el tema.

 

Frente a ello, es importante resaltar iniciativas como las del Programa Nacional de Desarrollo Tecnológico e Innovación (ProInnóvate) del Ministerio de Producción (Produce) que brinda, desde el 2014, asistencia financiera, mediante concursos, a emprendedores y empresas innovadoras en diversas etapas de crecimiento; favorece el desarrollo productivo de mipymes, incubadoras y aceleradoras de negocios. Incluso, ha llegado a beneficiar a diversas regiones del país con el fin de descentralizar el crecimiento de la innovación peruana.

 

En otro ámbito, las universidades se han convertido en pieza clave para impulsar el emprendimiento debido a que los alumnos adquieren una mentalidad emprendedora por medio de materias sobre innovación empresarial. Asimismo, las incubadoras de negocios y centros de innovación de estas instituciones impulsan esta formación. Ello aporta valor personal y profesional a los estudiantes, que desarrollan una línea de carrera y, luego, optan por innovar dentro y fuera de sus corporaciones.

 

El estudio Perfil del emprendedor peruano del Bicentenario, identificó el 2021 cuatro perfiles de emprendedores según sus actitudes: el competente (37%), capaz de manejar su negocio y no tan arriesgado en inversión; el empeñoso apasionado (32%), apuesta por su negocio y crecimiento, es más empírico; los cazadores de oportunidades (21%), asumen riesgos y buscan nuevos emprendimientos; y los sobrevivientes (11%), emprendedores cuyos negocios surgieron principalmente por necesidad.

 

En relación con los perfiles mencionados, hemos podido observar (en primera línea) cómo profesionales de amplia trayectoria usan su experiencia para crear iniciativas de impacto social y económico. Ejemplo de ello son los fundadores de CursaLab, de Christian Van Oordt; Drone Film Project, de Iván Thibaud; Ecotrash, con su CEO Sandra Justo; y Portero Seguro, de Fredy Ballón.

 

Y, así como las características de los emprendedores están en constante fluctuación, también lo está el sistema nacional de innovación y emprendimiento. Si bien no se ha alcanzado la tan ansiada startup unicornio, emprendimiento de tipo innovador valorizadosen 1,000 millones de dólares; startups como Crehana, Favo y Chazki han alcanzado rondas de inversión de 70 millones, 26 millones y 7 millones de dólares, respectivamente. Destacable también es que Manzana Verde, emprendimiento piurano que propone planes de alimentación personalizados, haya accedido a un capital de 1.5 millones de dólares en los últimos meses.

 

Y es que el crecimiento regional destaca por iniciativas como los proyectos de dinamización del ecosistema regional de investigación, innovación y emprendimiento que unen estas aristas con el valor que tiene cada territorio. Ejemplo de ello es la planificación de un turismo local cada vez más sostenible y vivencial, la incorporación de espacios de trabajo colaborativos vinculados con el emprendimiento y la biotecnología, la creación de rutas de valorización tecnológica de productos y proyectos de investigación con potencial para llegar al mercado; y el valor brindado a las pymes al capacitar a empresarios en alfabetización y transformación digital.

 

En suma, es evidente que el crecimiento del emprendimiento y la innovación no frena ante la coyuntura mundial; por el contrario, ayuda a mitigar su impacto. El reto será encontrar sostenibilidad a futuro para las iniciativas que se trabajan desde diversos sectores sin dejar de lado lo positivo, que implica, desde el ámbito público y privado, que se dé cada vez más valor a proveer las herramientas necesarias para que una idea tradicional o innovadora logre despegar y escalar en el mercado.

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