Daniel Undurraga (Cornershop), Komal Dadlani (Lab4U), Benjamín Labra (Houm) y Daniela Baytelman (Easycancha) dan su visión de cómo es dirigir a empresas de rápido crecimiento y que han surgido hace pocos años.
Algunos han sido empleados en grandes empresas y otros incluso, gerentes. También hay algunos fundadores de startups, como es el caso de Cornershop, que fueron adquiridos por una compañía de alcance internacional y pasaron a su cultura organizacional. Pero tienen algo en común. Flexibilidad, rapidez y mayor cercanía con sus equipos. Al menos en eso coinciden a la hora de compararse con los liderazgos de empresas de mayor tamaño.
Le preguntamos a cuatro fundadores de startups chilenas de alcance internacional cuál es la diferencia entre liderar una startup y una empresa tradicional.
Komal Dadlani, CEO de Lab4U
“Tan importante como la diferencia entre los líderes de una startup y una empresa tradicional, son los procesos. Uno puede tener un líder muy startupero en una empresa tradicional, pero donde los procesos y la burocracia no le dé los espacios para poder innovar y cambiar ciertos aspectos de la ejecución. Por ejemplo, en Lab4U tenemos seis semanas de vacaciones. Quizá, para una empresa tradicional dar esa flexibilidad no es posible. Por otro lado nosotros trabajamos por objetivos más que por horario”.
“Por lo general, la startup parte con equipos pequeños y cuando hay confianza, uno trabaja mucho más rápido que en una corporación más grande, donde quizá tienes que mandar un memo para poder ejecutar una tarea. Lo último, pero no menos importante, en nuestra startup siempre buscamos líderes y miembros de equipo que tengan pasión por la misión de la startup, que crean en el sueño, eso es fundamental cuando contratamos porque la cultura para nosotros es tan o más importante que la estrategia”.
Daniel Undurraga, cofundador de Cornershop
“La principal diferencia entre una startup y una empresa tradicional es que la primera va desde cero a uno. Crea algo donde no había nada, lo trae al mundo y lo materializa. Y luego de eso, lo opera y trata de crecer lo más rápido posible. En cambio, en las empresas tradicionales está todo hecho y simplemente hay que administrarlo. Y eso se refleja en que una de las cosas más importantes para un fundador o CEO de una startup es ser rápido en el crecimiento, características que lo diferencia con el fundador de una pyme. Pero también una startup se diferencia por su flexibilidad. Uno parte con una idea la que va evolucionando todo el tiempo y hay que crear una organización ágil y fácil de modificar”.



