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Ambicioso proyecto presentado por empleado de Holcim terminó en la creación de un Centro de Innovación Tecnológica | N2530

La empresa invirtió $ 500.000 en el proyecto de Isaías Gómez que basó su idea en imprimir en 3D los repuestos que necesitaban las máquinas de la planta.

Vino desde la ciudad de Quito a estudiar a Guayaquil. En la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol) obtuvo su título de ingeniero mecánico, pero para Isaías Gómez el camino hacia sus metas profesionales recién había empezado e incluso en la actualidad aún no acaba, pese a ser el actual Head de Plantas del Mañana e Innovación de Holcim.

Su llegada a Holcim en el 2019 no fue a ese puesto, que tampoco existía. Gómez postuló a través de las redes sociales a la empresa para empleado de almacén -a través del programa Jóvenes Talentos de la compañía- y lo obtuvo, aunque solo duró seis meses en el puesto al que entró.

“En esos seis meses vi que había un problema, en este caso en la parte logística de repuestos y propuse la compra y la puesta en marcha de un laboratorio de impresión 3D”, recuerda Gómez, quien con su proyecto bajo el brazo tocó la puerta de los gerentes y el director de la planta hasta que logró que aprobaran su idea después de una presentación.

El problema que identificó fue que iban a dar de baja una cantidad de repuestos por su alto valor en el inventario que afectaba directamente al capital de la compañía.

“Se iban a sacar ciertos repuestos que tenían uso de licencia, pero que se necesita que estén en el almacén por temas de emergencia, porque la planta no puede parar, entonces habían algunos repuestos que ya estaban obsoletos por tanto tiempo estar guardados y se los iba a desechar”, comenta Gómez, quien después de un análisis determinó que esos repuestos podían ser fabricados a través de impresión 3D con un costo 70 % menos sin contar con los costos de optimización de procesos, logística e importación, entre otros.

 
Por ejemplo, indica el ejecutivo, unos slicer para perforadoras de cantera costaban $ 250 por unidad, mientras que fabricarlos con impresión 3D solo costaban $ 10.

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