Emprendimiento

Cómo fundar siete empresas con solo 40 años: este multifacético emprendedor lo cuenta | N5859

Cadenas gastronómicas, entretenimiento, real estate hasta blockchain. La historia del emprendedor que abandonó su costado «nerd» para convertirse en una máquina imparable de crear.

Ricardo Pueyrredón se define a sí mismo como un nerd de la tecnología. Si uno repasa su historia, rápidamente percibe que el gen emprendedor lo lleva en las entrañas. Empezó a cultivarlo desde muy pequeño, cuando aún andaba por los pasillos del colegio secundario. Hoy, a sus cuarenta años, esa chispa sigue intacta. Y ese fuego interior fue el que lo movilizó para fundar siete empresas a lo largo de su vida. 

Desde pequeño fue un aficionado de la tecnología. Armó su primera computadora a los 10 años y a los 14 ya sabía algo de programación. Durante su adolescencia, se interesó mucho por la seguridad informática. 

“Siempre mantuve una vida social activa, no tan típica de un nerd. Y esa faceta terminó predominando o, como me gusta decir, ‘se llevó puesta a la otra’, razón por la cual dejé de estudiar ingeniería. No me veía trabajando frente a una computadora 8 horas al día. Sin embargo, siempre intenté incorporar las nuevas tecnologías en todo lo que hacía”, explica en conversación con Forbes.

 
Y profundiza sobre su faceta digital desde tiempos prematuros: “Antes de que existieran los anuncios en Facebook, utilizábamos scripts para hackear Facebook y promocionar las fiestas que organizábamos. En 2011, intenté desarrollar una app para el acceso a boliches, reemplazando el sistema tradicional de lista, lapicera y papel. Lanzamos un MVP, pero no tuvo éxito y nos quedamos sin fondos antes de poder despegar”.

Su interés en blockchain comenzó en 2014, cuando un amigo le habló sobre algo llamado Bitcoin. “Me obsesioné investigando y aprendiendo todo lo que podía sobre el tema. En esa época, creo que Ethereum ni siquiera existía”, hace memoria. Sin embargo, el punto de quiebre fue el 2017.

 
“Leí un libro titulado Blockchain: La revolución industrial de internet. Este libro abrió mis ojos a todas las posibilidades de la blockchain, más allá de la especulación financiera, como registros médicos descentralizados, registros de propiedad, cadenas de suministro, entre otros. En ese momento, los NFT todavía no existían, pero fue cuando descubrí que se podía programar sobre la blockchain y aportar transparencia, trazabilidad y seguridad a varios aspectos de la vida cotidiana”, agrega el empresario.

Un emprendedor multifacético
Su historia como emprendedor arranca desde chico. En su último año de secundaria, juntó firmas entre todos los padres y logró recaudar fondos para armar la red de área local del salón de computación y pagar una conexión a internet que compartiera acceso a todo el aula. “Aunque al principio sólo buscaba una excusa para saltearme las horas de matemática, terminé llevando internet a todo un colegio por primera vez”, dice.

 
Su primer emprendimiento en despegar fue una marca de billeteras que llegó a tener su propio local en el Alto Palermo. Años más tarde, por primera vez, vio en Nueva York una cervecería artesanal en acción y se enamoró. Y, de ese amor, nació su segunda gran apuesta.

“Fundamos La Birrería, una de las primeras cadenas de cervecerías multimarca del país”, comenta. “Empezamos con un local en Palermo y, en un año, ya teníamos más de cinco. Hoy, la marca opera bajo un modelo de franquicia con más de 13 locales en todo el país”, precisa el emprendedor.

Luego, en 2017, una cosa llevó a la otra, y llegó el turno de las hamburgueserías. “Me enteré que iba a ser padre. La mamá era de Mar del Plata. Así que decidí que mi hija se criara ahí. Ya tenía un boliche allá, pero quería tener una razón más para viajar. Esa misma noche, pensando en qué más podía hacer, me di cuenta que, a pesar del auge de las hamburgueserías gourmet en Buenos Aires, en Mar del Plata no había ninguna”, introduce Pueyrredón sobre el backstage de lo que hoy se convirtió en una cadena que cuenta con cinco locales bajo el rótulo “La Hamburguesería”.

Pero su historia emprendedora en la ciudad marplatense continúa. Es que, sólo dos años más tarde, fundó la segunda cadena de kioscos más grande de la ciudad costera. “Siempre me fascinó cómo las cadenas de Buenos Aires dominaron las avenidas principales de la ciudad. Algunas tienen más de 500 locales. Vi que en Mar del Plata había sólo una cadena dominante y sentí la oportunidad”, comparte en diálogo con Forbes Argentina. “Con socios locales y el apoyo de Arcor, abrimos los primeros 5 locales y luego vendimos la cadena. Hoy creo que tiene más de 15 locales en Mar del Plata y algunos en Capital”, arriesga.

En el medio, compró una tierra en Tulum, México, con unos amigos. “Sabíamos que era el próximo punto de encuentro porque todos los DJs de música electrónica importantes estaban yendo allí”, explica. “Armamos una constructora y un restaurante de comida fine dining, que luego vendimos”, agrega Pueyrredón.

“La constructora, con mucho esfuerzo y a pesar de la pandemia, levantó dos edificios hasta ahora. Ese mismo año, reunimos el dinero para comprar un fondo de comercio que convertimos en el boliche Black de Belgrano, que funciona con éxito los jueves, viernes y sábados”, remata para completar su historia. 

Una historia en la que Bombo fue un punto de inflexión. “Siempre digo que pasar de emprendedor analógico a digital fue un sueño cumplido. Desde chico, mis referentes en el mundo de la tecnología y las startups fueron mi mayor inspiración”, comenta.

Bombo es una plataforma integral construida para la comunidad electrónica. Su objetivo es revolucionar la experiencia del usuario en todos los aspectos. Bombo permite que todos los actores de la escena, ya sean clubbers, promotores o artistas, se conecten e interactúen entre sí de manera orgánica, brindando un espacio donde se pueda conectar a toda la comunidad del país y la región. Desde su lanzamiento, facturó más de US$ 1.300,000 y ya emitió más de 400.000 NFTickets. Actualmente, cuenta con más de 30 colaboradores en la oficina y 25 especialistas en IT. Prevén duplicar ese número a mediados de  2024.

El primer contacto con la música electrónica
Ricardo Peuyrredón aún lo recuerda como si hubiera sido ayer. Tenía dieciocho años cuando fue por primera vez a un boliche de electrónica. En aquel entonces la llamaban “marcha”. “Yo era muy chico y ver gente diez años más grande que yo bailando en una tarima con espadas láser de Star Wars, gente súper lookeada, con anteojos y diferentes peinados, me hizo pensar que estaba en Wonderland”, describe sobre aquella experiencia.

“Para un fanático de la tecnología como yo, amante de la música, escuchando sonidos generados por sintetizadores y computadores. ¡Me volví loco! Desde ese día no paré de salir. Al tiempo me hice DJ -tuve una breve pero satisfactoria carrera. y, al poco tiempo, empecé a hacer mis propias fiestas”, sintetiza en un repaso breve por su vínculo con la música.

Así fue como “Bebe”, como le dicen sus amigos por su aspecto juvenil, llegó a ser reconocido en la escena. “Muchos de los artistas nacionales y productores tienen mi edad y vivieron este trip al mismo tiempo que yo. ¡Somos todos amigos! Con Bombo siento una especie de presión o compromiso con ellos, porque están depositando toda la confianza en que logremos hacer este cambio de paradigma del que tanto hablamos, donde ayudemos a la escena y artistas locales a crecer al punto de que los productores no necesiten más llenar su calendario con bookings de artistas internacionales”, precisa.

El momento lamparita
Todo proyecto tiene su momento de iluminación. Aquel click que el emprendedor percibe como un despertar hacia una oportunidad que, hasta entonces, había permanecido oculta. En la historia de Bombo, la primera «lamparita» se le prendió a Gustavo Rana, a quien Pueyrredón define como uno de los empresarios más importantes de la escena electrónica del país.

“En medio del bull market a fines de la pandemia, como empresario del entretenimiento, siempre un paso adelante, Gustavo notó que algo estaba cambiando y que faltaba un upgrade en la experiencia de usuario en nuestro sector”, introduce. “Durante la pandemia, se intentó de todo: restricciones de capacidad, burbujas, streaming; nada funcionó. Aunque él no es un experto en tecnología, estaba al tanto del hype de los proyectos Web3 gracias al bull market donde Bitcoin alcanzó los US$ 65.000, ¡y estaba listo para embarcarse en algo así!”, repasa sobre aquel momento.

¿Cómo es hablarle a un grupo de inversores sobre NTFs, blockchain, criptomonedas y música electrónica? Según Pueyrredón, aunque algunos de ellos tenían conocimientos básicos de tecnología, lo crucial fue que, al escuchar la visión y el plan de trabajo que planteó, confiaron ciegamente en el proyecto.

“Ese apoyo fue fundamental para mí, ya que me permitió volar y crear una plataforma integral que no se limita a una sola función, sino que abarca varios aspectos de la experiencia del usuario”, subraya.

Bombo también contó con una inversión inicial de capital semilla de US$ 70.000 por parte de G5, uno de los grupos empresarios más importantes de la escena electrónica nacional. Son los propietarios de Crobar, The Bow, Oasis, Mandarine Park y Mandarine Tent, así como de la agencia BAN Talent, que se encarga de traer a la mayoría de los artistas internacionales al país.

“Fueron, sin duda, el socio estratégico clave para el proyecto. Sin su participación, Bombo nunca habría podido materializarse. No sólo aportaron el capital inicial, sino que también nos proveyeron todos los eventos con los que trabajamos desde el comienzo. A día de hoy, colaboramos con más de 15 productoras de todo el país, pero el contrato que tenemos con el grupo G5 representa el 65% de nuestro revenue”, revela Pueyrredón.

Para el emprendedor, el 2024 será otro año más de expansión y crecimiento.”Tenemos pensado el posible desembarco en Perú y Chile para mediados de año, aunque hoy, con el crecimiento que está teniendo la comunidad dentro de la plataforma, uno nunca sabe en qué país vamos a terminar”, manifiesta con optimismo por lo que viene.

“Para ese entonces vamos a estar en condiciones de salir con nuestra primera ronda de inversión para recaudar los fondos necesarios para poder escalar a la velocidad que realmente queremos y poder tener nuestra primera valuación oficial”, cierra Pueyrredón.

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