Chile no solo cuenta con pocos doctores y doctoras por habitante (poco más de 1 por 1000 trabajadores contra un promedio de 9 en la OCDE), sino que la inserción de dichos investigadores es desigual.
En efecto, más del 85% termina trabajando en la academia y solo una fracción del porcentaje restante se incorpora a la industria, siendo que en países con economías del conocimiento más establecidas, la proporción puede incluso estar invertida.
Es necesario que en Chile más doctores y doctoras se puedan incorporar al sector productivo, tanto público como privado, si es que queremos diversificar y fortalecer las capacidades de innovación y desarrollo del país.
En este seminario, destacados exponentes de la industria discutirán sobre la importancia que tiene la incorporación de doctores y doctoras a sus empresas, los desafíos que conlleva, y cómo puede redundar en una mayor capacidad de innovación y mayor competitividad en un mundo globalizado.



