PUERTOie el Mercado de la Innovación y Emprendimiento

Sustentabilidad

La molécula que revolucionará el ferrocarril: así funciona el tren de hidrógeno

Nota: La molécula que revolucionará el ferrocarril: así funciona el tren de hidrógeno.

Aprovechar el potencial energético del hidrógeno en los trenes favorecerá la reducción de emisiones y ayudará a vertebrar provincias, ciudades y pueblos conectados con líneas secundarias que aún no se han electrificado.

Viajamos en tren con bastante frecuencia, nos parece un medio de transporte muy cómodo, una alternativa rápida y eficaz para nuestros desplazamientos de media y larga distancia que el año pasado utilizaron 300 millones de personas solo en nuestro país.

 

Pero el tren mucho más. El ferrocarril se ha posicionado como un instrumento de desarrollo económico y social desde que el británico George Stephenson construyera en 1825 una locomotora de vapor que podía andar plenamente por los rieles, lo que se convertiría en el prototipo de la primera línea ferroviaria pública del mundo. Una ingeniería para conectar personas y lugares que resultó clave para la Revolución Industrial.

A mediados del siglo XX, el sector dio paso al diésel como combustible de propulsión. Más tarde, llegaron las locomotoras diésel-eléctricas, incluso trenes de levitación magnética. ¿Su próxima revolución? Trenes alimentados con hidrógeno renovable para contribuir a descarbonizar la movilidad sin renunciar a la velocidad y autonomía de los convoyes actuales.

Hidrógeno para la movilidad
Precisamente, el hidrógeno renovable se ha convertido en un vector con potencial para liderar el cambio de paradigma energético. Aplicado al transporte ferroviario de nuestro país, supone una alternativa sostenible para los 5.536 kilómetros de vías sin electrificar que aún existen, ya que el gas de escape de la tracción por hidrógeno es básicamente vapor de agua. “Con la tracción por hidrógeno renovable, se asegura un transporte con cero emisiones a nivel global contribuyendo eficazmente a la reducción de emisiones y la descarbonización del planeta”, destaca Emilio García, director de Innovación de Talgo.

Los planes de la Comisión Europea apuntan a que el 20% de los trenes que en estos momentos utilizan diésel sean de hidrógeno en 2030. En este sentido, España cuenta ya con su propio caso de éxito. Talgo arrancó en mayo las pruebas dinámicas del Vittal One, una solución modular de Media Distancia y Cercanías que se convertirá en el primer tren dual hidrógeno-eléctrico, además de tener su versión solo de baterías. En el proyecto ha colaborado con Repsol, encargada del suministro del gas renovable. Precisamente, la multienergética se ha fijado el objetivo de liderar la producción de hidrógeno en la Península Ibérica en 2030. “Suministrarlo para varios usos relacionados tanto con la movilidad como con la industria”, señala Tomás Malango, su director de Hidrógeno.

Talgo ha empezado las pruebas del Vittal One, una solución modular de Media Distancia y Cercanías alimentada por pila de hidrógeno que se convertirá el primer tren dual hidrógeno-eléctrico
Escalar la tecnología del tren de hidrógeno beneficiaría especialmente a aquellas regiones conectadas con líneas secundarias, ya que les permitiría implementar mejoras en el transporte de pasajeros sin necesidad de invertir en nuevas infraestructuras ni hacer obras de adaptación en las vías.

 

Su funcionamiento no es complicado. Los motores eléctricos obtienen la energía gracias a pilas de hidrógeno, capaces de transformar esta molécula en una corriente eléctrica. Primero, el hidrógeno renovable se transporta hasta el tren y se almacena en tanques para alimentar la pila. En su interior, se produce una reacción química entre el hidrógeno y el oxígeno que genera agua y una corriente eléctrica. La energía sobrante se almacena en baterías que se utilizan durante la aceleración, cuando más energía hace falta. Con todo, el tren se impulsa gracias a la energía eléctrica generada por la pila, emitiendo vapor de agua como único residuo a su paso.

Una apuesta internacional
En Europa, el tren de hidrógeno ya es una realidad. Por ejemplo, en Alemania, donde el pasado septiembre se hizo un primer recorrido de pruebas. De acuerdo con los responsables de la iniciativa, durante su vida útil (unos 30 años) un único tren de este tipo podrá ahorrar hasta 45.000 toneladas de emisiones de CO2 a la atmósfera. La intención es que el prototipo forme parte del servicio regular de pasajeros en 2024.

En Reino Unido, el Centro de Investigación y Educación Ferroviarias de la Universidad de Birmingham está trabajando en un proyecto similar, denominado HydroFLEX. Este funcionará con hidrógeno y, eventualmente, podrá operar en rutas electrificadas convencionales, algo relevante si consideramos que el país cuenta con un 29% de trenes que funcionan con diésel, mientras que los de carga dependen en un 90% de ese combustible.

Proyectos como estos son solo una muestra del trabajo que se está llevando a cabo para potenciar la producción y exportación de esta fuente de energía alternativa. Nuestro país se encuentra en una situación privilegiada gracias a la gran disponibilidad de recursos solares y eólicos, así como a la capacidad de adaptación de la propia industria a una nueva economía en torno a la cadena de valor del hidrógeno. El tiempo confirmará si será esta molécula la que revolucione nuestra relación con la energía que utilizamos para viajar.

Leave a Reply