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Una de las ‘5 startups de Sánchez’ hace caja en EEUU y se vende por más de 60 millones

De arrancar de cero a venderse en EEUU por más de 60 millones de euros en efectivo. La ‘startup’ española RatedPower acaba de firmar una de las operaciones del año en el sector de las renovables al colocar su negocio a Enverus, tecnológica del terreno energético, con sede en Texas, 1.300 empleados e invertida por algunas de las grandes VC estadounidenses. La operación es interesante no solo por el sector, en el que España está logrando levantar algunas de las compañías más prometedoras (con Wallbox a la cabeza), también destaca por su trayectoria: RatedPower fue una de las cinco elegidas por Pedro Sánchez para su polémico ‘road show’ por EEUU en julio del año pasado. Apenas 14 meses después, ha hecho caja al otro lado del charco y hasta se ha podido permitir escoger comprador.

 Andrea Barber, madrileña de 36 años, ha pilotado la expansión internacional de RatedPower, fundada en 2017 junto a Miguel Ángel Torrero (36), ingeniero de proyectos fotovoltaicos, y Juan Romero (33), experto en modelos matemáticos y energía solar. Barber fue la que se embarcó en el avión presidencial con Sánchez, sin empresas del Ibex pero junto a otras cuatro ‘startups’ elegidas para mostrar el potencial tecnológico patrio: CartoDB, Wallbox, RedPoint y la inversora Adara Ventures. Unos meses después, Barber ya tenía sobre la mesa dos ofertas de compra.

«Si te digo la verdad, durante el viaje no conocimos a ninguno de los contactos que luego nos ofrecerían comprar la empresa. Cuando me fui a EEUU con la delegación del Gobierno, ya habíamos cerrado una ronda de financiación con Seaya Ventures, no buscábamos dinero. Pero todo suma. Es muy posible que llegaran a nosotros tras vernos en ese ‘road show’, no vuelas con un presidente todos los días. Ten en cuenta que viajamos a EEUU en un momento en que aún no estaban abiertos los vuelos allí por la pandemia, fue una gran oportunidad», recuerda Barber en conversación con El Confidencial.

 Cuando ya estaban a punto de escoger una de las dos ofertas de adquisición, llegó Enverus, mejoró la cifra y las condiciones, y a los cuatro meses ya habían cerrado un acuerdo. «Lo pusieron todo muy fácil, fue rapidísimo». Para la compañía estadounidense, la operación tenía todo el sentido: RatedPower ha desarrollado un ‘software’ para diseñar plantas fotovoltaicas que simplifica el proceso de forma radical. Es la clásica fórmula de digitalizar una actividad que aún no ha sido automatizada.

«Imagina una empresa de renovables que tiene que montar de cero una planta solar. Todo esto se sigue haciendo con Excel, no hay manera de valorar de forma sencilla y ágil qué pasa con los costes o la eficiencia energética si empleas un tipo u otro de panel solar, o una configuración u otra». Con esta idea, han logrado conseguir casi un centenar de clientes (entre ellos, Iberdrola, Naturgy, Endesa, Acciona o Grupo ACS) y desarrollado más de 43 GW de proyectos fotovoltaicos en 160 países. Pero, si la idea y la ejecución han sido un éxito (eran rentables al cuarto mes de arrancar), ¿por qué vender ahora? ¿Por qué no optar por la vía Wallbox y construir un negocio 10 veces mayor?

«Lo hemos valorado mucho. Estábamos en un momento en que o buscas una ronda adicional de 30 millones, o sales a bolsa o vendes. Si haces lo primero, te esperan muchos años más de incertidumbre y riesgo, con competidores levantando rondas millonarias. Tienes que escoger entre eso o un ‘exit’ como el que hemos hecho con unas condiciones buenísimas», explica Barber.

 Por condiciones «buenísimas» se refiere a embolsarse alrededor de 18 millones por fundador (cada uno tenía el 25% de la empresa, el 25% restante estaba en manos de Seaya Ventures). La cifra exacta de venta es una incógnita, «no podemos decir nada por confidencialidad», dice Barber, pero inversores consultados conocedores de la operación señalan que se situaría entre 60 y 70 millones de euros. Si a esa cantidad se añade el ‘earn out’ de cada fundador (una comisión variable dependiendo del rendimiento de la adquisición), la cifra que se embolsará cada uno puede estar incluso cerca de los 20 millones.

Los tres fundadores (y la plantilla de 80 empleados) seguirán al frente del proyecto, aunque sin cláusula de permanencia, por lo que no descartan volver al ataque dentro de unos años en otro proyecto en renovables, sector en el que Barber ve grandes problemas por resolver. «Ha habido muchos cambios regulatorios que han impulsado esta industria en España, pero aún quedan dos grandes cuellos de botella. Uno es la transmisión eléctrica, falta infraestructura para conectar la generación de energía renovable con la red eléctrica tradicional, y otro es el almacenamiento, aún no hay baterías que escalen lo suficiente como para guardar todo lo que se genera. Ahí está la gran oportunidad».

El pasado abril, cuando España anunció el plan de invertir 12.400 millones de euros en semiconductores, Elon Musk, fundador de Tesla y SpaceX, reaccionó al instante: «España debería construir un panel solar gigantesco. Daría energía a toda Europa». «Ven a ver», le respondió el propio Pedro Sánchez. «Estamos preparados. ¿Conoces a algún inversor?», le dejó caer Pedro Duque. «No sé si daría para alimentar a toda Europa, pero sí sé que España tiene la mejor radiación que existe en todo el mundo, solo por detrás de San Pedro de Atacama, en Chile», dice Barber. «Se podría hacer mucho más».

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